LA CHICA DEL FINAL DEL MURO

                                              

 

                                                     LAS CRÓNICAS DEL BAYETA

Bayeta  LA CHICA DEL FINAL DEL MURO

 

Si hay algo que me gusta de las motos aparte del propio acto de conducir, pilotarlas, el ambiente, las amistades .......(no me voy a extender en lo que ya sabemos todos los que somos moteros), es precísamente algo que observo que se empieza a perder poco a poco. LA CHICA DEL FINAL DEL MURO.

No se cuántos de vosotros entrais habitualmente en los circuitos pero la electrónica y la telemetría esta poco a poco sustituyendo a esa chica que te acompañaba y se ponía al final del muro en el JARAMA cronòmetro en mano. Ahora entras en el ordenador y ves tus vueltas rápidas, tus puntos débiles en la pista, tus velocidades máximas, tus ángulos de inclinación. MUY MUY PRÁCTICO la verdad. 

Pero la antenita no agita sus brazos animándote, no te besa cuando termina la tarda, no te miente diciéndote que eres el mejor, no te da la palmadita en la espalda para reconfortarte y decirte que la próxima vez será LA TUYA. La cajita de la antenita manda frios datos a un frio pc que te dirá la cruda verdad sin piedad. No te premiará con una botella de agua en cuanto te quites el casco y no sigo que me pierdo y entro en otros terrenos que no vienen al caso.

LA CHICA DEL FINAL DEL MURO era uno de los mejores aditivos que le ponías a tu moto para exprimirla. Te hacía correr más y mejor que con un Ohlins, una puesta a punto del copón o quitarle 20 kg a tu montura. Ella te motivaba para ir rápido, querías dejar alto el pabellón, demostrarle que eras el mejor en la pista.

La chica del final del muro siempre sabía ser diplomática con el manejo del cronómetro. Sabía cuando pararlo a cien metros de la referencia para poder enseñarte el tiempo un poco falseado con cariño. Un segundo menos cuando hacía falta subirte la moral. Eso no lo hará nunca la caja de la antenita ni el pc con sus gráficos a colorines. Ella sabe decirte cuales son tus rivales en la pista. Ese " ojo con el de la cbr negra que siempre te mete rueda a final de recta " era el mejor mánager . Y no pedía nada a cambio. Con acompañare en tus rutas del domingo sintiéndose que iba de paquete con un tio que sabe dominar su máquina, unas cervezas y poco más era la mujer más feliz del mundo. Un paquete que jamás te decía cuando y cuanto acelerar, que sabía acompañarte en la tumbada, que asume el riesgo sin rechistar cuando te hervía un poco  la sangre.

Ahora son otros tiempos: ¿MEJORES?. Puede que sí, pero quiero ver más mujeres al final de las rectas y de los muros disfrutando de sus pilotos y ayudándoles en sus sueños cronómetro en mano. Es más, ojalá cada día seamos muchos de nosotros los que estemos animándolas con los brazos para que sean ellas las que retuerzan la oreja a sus máquinas mientras esperamos que acabe la tanda y devolverles todo lo que ellas nos han dado durante tantos años. Quiero ver más mujeres en la pista y quiero ver más mujeres en los muros. Todo sale siempre mejor. 

 fotografías del piloto Jarno Saarinen y su mujer Soili.

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  Disfrutad de este video. La verdad es que a mí me emocionó.

 

 

 

 

 

GRACIAS CHICAS

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